lunes, 4 de mayo de 2015

La ultima carta a la señorita Arándano

                                                                                         Ciudad de Mexico, 4 de mayo. 1965

Srita. Arándano.

Tal vez mis charlas siempre fueron aburridas 
y nunca logre envolverle entre las más bellas palabras
 pues entre las miles que hay las mías no tenían esa mezcla
 caótica de efecto alucinante y tranquilizante 
que tanto le gustan a las mujeres complejas como usted.

Seguro mis palabras son más simples,
 palabras  vanas que te causan hastío  
y negligencia para leerlas, 
para que se involucrase en una mente 
que tenía toda la disposición
 de involucrarse con la tuya.

PD: Su silencio antes me perturbaba, me encantaba y ensimismaba, no habia dia que no me imaginara todo lo que podria estar pensando, creia que sus pensamientos, eran bruscos y profundos. 
Como su arte. Tal vez estoy equivocado.

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